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Los paisajes rurales

Los factores de emulación que han llevado a los pueblos a adoptar soluciones urbanísticas propias de las ciudades, el uso absoluto del coche en un contexto urbano inadecuado, el cambio de los modos y costumbres sociales, y una larga serie de factores, ha favorecido la transformación del paisaje rural, tanto en lo que respecta a los elementos que lo forman, como a la percepción de los paisanos que lo construyen.

Arborea investiga este problema desde una perspectiva paisajística y de uso público, tratando de recuperar en sus proyectos el equilibrio entre los criterios paisajísticos de las sociedades rurales, la satisfacción de sus necesidades en materia de uso público, y la construcción de paisajes útiles y satisfactorios que den soporte a todo ello.

Tanto las fachadas urbanas de los pueblos, como el interior de los cascos, o de los nuevos desarrollos urbanos en las últimas dos décadas, han transformado el paisaje rural, anulado sus virtudes y potenciados sus defectos. En ocasiones, se han generado paisajes carentes de personalidad, que no son sino el reflejo de soluciones urbanas ajenas a las necesidades de los paisanos que las utilizan, más allá de que solucionen de un modo más o menos eficaz sus necesidades de movilidad.

Arborea considera el problema del paisaje rural en todos estos aspectos y escalas, desarrollando su trabajo bajo el lema de máxima eficacia con la mínima intervención. El principal agente transformador del urbanismo es precisamente el uso que la sociedad realiza del mismo, si conseguimos activar este uso hacia soluciones imaginativas y eficaces, habremos generado mejores paisajes y espacios públicos.